lunes, 6 de noviembre de 2017

Experimento Social

Experimento Social

Los resultados en la calle, desde mi trabajo hasta el metro, me dieron miedo.

El día 12 de octubre llegaron cerca de 70 familias Sirias refugiadas desde el Líbano hasta las comunas de Macul y Villa Alemana. en el 2018, llegará otro grupo, haciendo un total para ese año de 120 personas a nuestro país

Sirios

Musulmanes

No se confundan, no estoy criticando ni nada por el estilo, es más, aplaudo la iniciativa del gobierno de traer a estas familias a nuestro país, donde, al menos, podrán dormir en paz... paz que no han tenido desde quizás cuándo.

Cuando estuve en Canadá, conocí a una hermosa siria llamada Rgaya (La gente pronunciaba Rugaya pues no podían pronunciar la R y la G juntas sin trapicarse). Era bella, ojos maravillosos, pelo largo y rizado al viento, vestía a la moda. Preciosa.
Era una contraparte a sus compañeras de Arabia Saudita, con quienes solo compartía el idioma y la religión. Usaban la túnica de la mujer Musulmana. Pelo y cara cubierta, brazos y pies cubiertos... Rgaya era distinta; ella era libre y no se quería colocar esa "cosa" (como le decía yo en ese entonces) en la cabeza.

Hasta que llegó la quincena de Mayo

Ahí la vi, muerta de hambre sentada en uno de los sillones del College, con el pelo tomado. Sin comer, sin beber agua, y con un velo cubriendo su hermoso y espectacular cabello. Le pregunté, qué diablos hacía. Ella, sonriendo, me dijo: Ramadan.

Ramadán es una costumbre que tienen los Musulmanes, el mes sagrado que, en 40 días no pueden ni beber ni comer absolutamente nada. Solo comen durante la noche; cuando el sol no puede verlos. Es ahí cuando comen y hacen grandes cenas. Es el mes de la misericordia, del perdón divino, de colocarse en el lugar del otro, de sentir el dolor del otro, aceptarlo y dar gracias por ello. Es una prueba de humildad.

Con la llegada de los sirios, y las experiencias que Rgaya me regaló, hice un experimento social. Comencé con mis alumnos, colocándome un Hijab (La tela que cubre SOLO el cabello de la mujer, dejando únicamente el rostro expuesto) y haciendo clases con él.
Los comentareis fueron diversos... desde "Se ve bonita" hasta "¿Tiene una bomba?"
Le comenté a los niños que el próximo mayo tendríamos a varias mujeres con "esto" puesto en la cabeza, y que había que respetarlas por lo que eran; mujeres que en ese momento estarían pasado por hambre y sed, y que la piedad que nosotros podemos entregarles es mínima. No molestarlas, no mirarlas de manera inquietante, no burlarse. Quería que mis alumnos comprendieran que el ser humano es mucho más que una religión, y que las creencias del otro se deben respetar; Quería que mis alumnos fueran empáticos. Y lo entendieron, y se disculparon quienes, diciéndolo de broma, me habían dicho lo de la bomba.

Decidí llevar el experimento más allá, y salí de mi trabajo llevando el hijab puesto, diciéndoles previamente a mis compañeros de trabajo y amigos, lo que pensaba a hacer. Ellos me animaron y me pidieron que lo comentara por el Whatsapp de los compañeros. 

Los resultados en la calle, desde mi trabajo hasta el metro, me dieron miedo.

En 5 minutos me miraron, se alejaron de mi como si estuviese infectada, murmuraron a mis espaldas  e incluso, cuando me subí al metro, muchas personas evitaron subirse al mismo vagón que yo.
Una clara muestra que la sociedad chilena no está a los niveles de países desarrollados; aún hay gente ignorante. 

Un colega, en el grupo de Whatsapp me dijo, al ver la foto que me saqué para explicarles a los colegas ausentes mi plan:

" Vas a quemar el metro poh'... ¿O llevas dinamita en la mochila?"

Me sorprendió que un profesor, formado, me dijese eso. Cuando le pregunté porqué lo decía, simplemente me dijo:
"Lógico; eso se piensa. yo tuve un amigo turco que me robo hasta el cansancio... Son paradigmas que no se pueden romper"

No podía creerlo.

La sociedad chilena dice estar abierta al cambio, abierta a lo nuevo, pero ven a una persona con Hijab en la calle y se escandalizan, piensan que pondrán una bomba o qué otra sandez más... ¿qué está pasando? 

¿Es que acaso estoy equivocada con querer enseñarle a mis alumnos que se encontrarán con esto y que debemos respetar? Son los padres y los profesores que, entre bromas, dañan y restringen a personas con distinto credo. Tendremos niños Musulmanes en nuestros colegios de aquí hasta quizás cuándo, y seguirán llegando. ¿no creen que es tiempo de que el chileno deje de mirar su ombligo y comience a mirar su alrededor? Yo opino que sí.